A modo de bienvenida y presentación…
Este sitio ha sido ideado por un grupo de jóvenes cristianos cuyo único objetivo es difundir la Palabra de Dios y los principios de Cristo.
En un mundo donde las cosas espirituales están siendo cada vez más dejadas de lado, buscamos ser luz de esperanza, refugio para aquellas personas que se encuentran vacías, que tienen una pena o que simplemente desean crecer en espíritu.
No venimos a imponer una verdad, queremos que este sea un ámbito de encuentro y de compartir. Exponemos aquí nuestros puntos de vista y nuestras discrepancias como grupo, porque consideramos que solo Dios conoce la verdad, que nosotros, como seres humanos imperfectos, no llegamos a aprehender muchas cosas del universo y que por eso muchas veces tenemos juicios equivocados.
Tenemos, si, una única certeza: que Dios es amor y que el mundo ha sido creado por amor. Que Dios espera siempre lo mejor de nosotros, y que nos brinda también lo mejor para que seamos felices. Si aceptamos a Dios y permanecemos junto a Él, nada nos resultará imposible.
Este blog es una acción de gracias a la vez que un acto de caridad. Acción de gracias al Creador por las bendiciones que recibimos cada día. Acto de caridad buscando que este sitio sea un refugio para aquellos que estén buscando la paz en sus corazones.
Esperamos de corazón que encuentres aquí lo que has venido a buscar. Recuerda que este es tu lugar, que puedes participar de él dejando tus comentarios y aportes, todos ellos serán muy bien recibidos. Y si te ha servido lo que encontraste aquí, que difundas el sitio y que colabores con nosotros así podemos seguir en la tarea de difundir a Cristo y aliviar la cruz de los demás.
¡Bienvenido! ¡Que Dios te bendiga y te guarde!
Jueves 23 Octubre, 2008 at 7:22
Como visitante asiduo de su magnífico blog quisiera compartir una noticia que espero sea de vuestro interés. La Asociación VIA VICENTIUS VALENTIAE , que presido , está recuperando un camino histórico de Roda de Isábena a Valencia que rememora los pasos de San Vicente Mártir , copatrón de Lisboa ,, cuando en el siglo IV fue apresado en Zaragoza junto al Obispo Valero por los soldados romanos enviados por el Cónsul Daciano y trasladado a Valencia para sufrir martirio ante la negativa a renunciar a su fe. Así la difusión del conocimiento de este hecho provocó en los siglos siguientes una corriente de peregrinaciones desde toda Europa hasta Valencia para visitar los restos del mártir en San Vicente de la Roqueta , convirtiéndose este fenómeno en algo muy anterior a las peregrinaciones medievales a Santiago de Compostela.
[Corría el año 304 d.C., y las prédicas y conversiones de San Vicente en Zaragoza junto al Obispo Valero alcanzaron gran número y gran éxito, llegando a los oídos del Cónsul Daciano, que, siguiendo el dictado de las autoridades romanas, ordenó que fueran apresados y traídos a Valencia para darles martirio y que abjuraran de su Fe. Se trataba de castigar ejemplarmente ante el pueblo valenciano una religión que empezaba a propagarse peligrosamente, lo suficiente como para hacer tambalear los pilares del Imperio Romano.
Tras su negativa a renunciar a la Fe cristiana los dos religiosos fueron encarcelados, desterrando posteriormente al Obispo Valero a Francia, mientras su diácono, el joven San Vicente, fue elegido para sufrir martirio según lo que disponía la Lex Romana para los enemigos del Imperio. Uno tras otro, San Vicente resistió sin desfallecer tormentos como el ecúleo o potro, la catasta en forma de aspa (que separaba brazos y piernas mediante cuerdas), azotes, desgarros con garfios, y la parrilla con carbones incandescentes, tras lo cual fue encerrado en una celda sobre cristales y púas, con los miembros inmovilizados con cepos. Finalmente, a su muerte, el mártir fue arrojado a un descampado para ser devorado por las alimañas y evitar así que su cuerpo fuera venerado por el pueblo cristiano de Valencia, convirtiéndose en mártir, pero los cuervos ahuyentaron a las bestias y el cuerpo de San Vicente permaneció incorrupto. Daciano, encolerizado, ordenó que fuera arrojado y hundido en las profundidades del mar, atándolo a una rueda de molino, pero el cuerpo reapareció milagrosamente en las playas de Cullera (paraje de la Font Santa), donde la viuda Jónica lo encontró, dándole sepultura y erigiéndose una ermita en el lugar.
Las circunstancias extraordinarias de la muerte de San Vicente fueron transmitidas oralmente entre el pueblo valenciano, y en los sermones de religiosos como San Agustín, extendiéndose por toda España y Europa y alcanzando gran fama, lo que provocó durante los siglos posteriores una corriente intermitente de peregrinaciones hasta la Basílica de La Roqueta, en Valencia, donde finalmente descansaban sus restos. ]
Todos los detalles del Camino de San Vicente Mártir, que discurre desde Roda de Isábena, hasta Traiguera, donde enlaza con la antigua Via Augusta hasta llegar a Valencia en un camino de unos 750 km , y multtud de aspectos históricos y leyendas del santo pueden consultarse en las webs que la asociación ha creado en Internet: http://www.caminodesanvicentemartir.es y http://viavicentius.blogspot.com. En ellas, junto a la información práctica como mapas y perfiles de la ruta, el peregrino puede acceder a consejos para caminantes, un foro especializado y abundantes datos sobre la biografía de San Vicente y el arte o la arquitectura dedicados al Santo, además de consultar la Carta Vicentina y el Libro de Peregrinos, e incluso obtener la Credencial Vicentina.
Se insiste particularmente en la idea de que este es un gran proyecto de la memoria del santo . Quedamos a vuestra atenta disposición felicitándoos de nuevo por vuestro gran trabajo.
Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación VIA VICENTIUS VALENTIAE – VIA ROMANA
http://www.caminodesanvicentemartir.es
http://viavicentius.blogspot.com/
Domingo 26 Octubre, 2008 at 17:51
Gracias Salvador por el comentario, por tanta información. En breve nos conectaremos contigo, por lo pronto, cuentas con nuestra difusión. Gracias por ser lector habitué, esperamos que las próximas lecturas sean de tu agrado.
Un abrazo en Cristo!