Archivo de Julio 2007

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Llamados a ser santos

Martes 31 Julio, 2007

“Abandonando todo, se levantó y lo siguió.”

(Mt 9,9)

 

Escuchar a Cristo y adorarlo nos lleva a elecciones valientes, a tomar decisiones a veces heroicas. Jesús es exigente porque quiere nuestra felicidad auténtica. Llama a algunos a dejarlo todo y a seguirle en la vida sacerdotal o consagrada. Los que escuchen esta invitación ¡que no tengan miedo de responder afirmativamente, y que se pongan en camino con ánimo generoso! Pero, fuera de las vocaciones particulares de consagración, hay la vocación propia de todo bautizado: también es una vocación en “alto grado” de la vida cristiana ordinaria que se expresa en la santidad (cf Novo millenio ineunte, 31).

Muchos de nuestros contemporáneos no conocen todavía el amor de Dios o buscan llenar su corazón con sucedáneos insignificantes. Es, pues, urgente, ser testimonios del amor contemplado en Cristo… La Iglesia tiene necesidad de testimonios auténticos para la nueva evangelización: hombres y mujeres cuya vida ha sido transformada por el encuentro con Jesús, hombres y mujeres capaces de comunicar esta experiencia a los otros. La Iglesia tiene necesidad de santos. Todos estamos llamados a la santidad y únicamente los santos podrán renovar a la humanidad.

Juan Pablo II (1920-2005) – Mensaje a los jóvenes para la Jornada Mundial de la Juventud, 6 abril 2004

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Mi escudo protector

Martes 03 Julio, 2007

Porque tú, Señor, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor”

 

(Salmo 5,12)

La Biblia dice que los cristianos estamos rodeados con un escudo protector espiritual. Es la presencia de Dios que nos rodea de tal manera que no nos queda otra cosa más que rendirnos ante Su Majestad. Estar rodeado como con un escudo por el Señor significa protección total de nuestros enemigos. Tantas veces somos agredidos por palabras, acciones, deseos de mal de otros que, gracias a que estamos rodeados del favor de Dios, no nos afecta.

Los cristianos que caminan en obediencia y viven rodeados del favor de Dios son imbatibles, no por su propio poder sino por la Gracia del Señor. Podemos estar en medio de una situación extrema y a la vez sentir la seguridad que sólo Dios nos da de que estamos rodeados con un escudo protector. Usted puede caminar o andar con su auto tranquilo, puede llegar a su casa bien tarde por la noche con esa seguridad que sólo Cristo puede dar. En la vida cristiana no hay temores sino solo favores de parte de Dios para su pueblo. Nuestra herencia es la protección divina celestial. En este día deje que el Señor le rodee con su favor protector, ríndase ante El y entréguese en las manos más seguras de todo el universo.

PARA RECORDAR: Vivo rodeado a cada instante de mi vida del favor de Dios

ORACION: ¡Gracias Señor por tu protección invisible pero real!. Amén