Archivo de Agosto 2007

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El gozo de orar

Lunes 20 Agosto, 2007

“Hasta ahora nada han pedido en mi nombre; pidan, y recibirán, para que su gozo sea cumplido”.

(Juan 16, 24)

Una de las experiencias más hermosas del cristiano es poder recibir respuestas específicas a la oración. Es un milagro el haber estado de rodillas orando y, en el tiempo de Dios, poder “tocar” y tener la respuesta en las manos. Cuando uno ora y no recibe nada existe una rara sensación de frustración. Para orar efectivamente debemos aprender a descubrir el misterio de la oración. La Biblia dice que las promesas de Dios se alcanzan por medio de la fe y la paciencia. Si tenés fe pero te falta paciencia vas a flaquear en el proceso de la espera y no logrará s nada. Cada palabra dicha en nuestras oraciones diarias llegan al Trono de Dios y la respuesta está en camino.

Dios se deleita en responder las oraciones de sus hijos para que ellos tengan gozo. La expresión “gozo sea cumplido” significa gozarse cuando hemos recibido la respuesta a la oración que hemos hecho. Nadie puede recibir de Dios lo que no haya pedido previamente pues El Señor ha dicho “pidan y se les dará”. Al orar debemos pedir con atrevimiento reverente, creyendo que para Dios no hay nada imposible. Dios quiere que nuestro gozo sea cumplido y está esperando que le busquemos en la cámara secreta de la oración. Tu vida de oración puede ser hoy renovada por el poder de Dios, para que no bajes tus brazos ni dejes de interceder. No lo olvides: la respuesta vendrá y el gozo será cumplido.

Para recordar: Busco al Señor en oración para que mi gozo sea cumplido.

Oración: Señor, ayudame a perseverar en orar para que pueda experimentar el gozo de recibir tu respuesta. Amén

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Jesús camina sobre el agua

Martes 07 Agosto, 2007

Mi lectura preferida…

En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma”, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. “Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”. Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

Evangelio según San Mateo 14,22-36. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.