El joven discípulo de un filósofo sabio llega a la casa de éste y le dice:
- Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…
- ¡Espera! -lo interrumpe el filósofo -. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Las tres rejas?
- Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
- No. Lo oí comentar a unos vecinos.
- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
- No, en realidad no. Al contrario…
- ¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
- A decir verdad, no.
- Entonces -dijo, el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Archivo de 27/11/08

