Archivo de Diciembre 2008

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Felicidad

Miércoles 31 Diciembre, 2008

El camino de la felicidad no es una recta,
hay una curva llamada fracaso,
una rotonda llamada confusión,
lomas de burros llamadas falsos amigos,
gomas pinchadas, llamadas trabajo
y luces de advertencias llamadas familia.
Pero si…tienes un auxilio llamado Fe
y un chofer llamado Dios,
¡Llegaras a salvo donde quieras que vayas!

El equipo de Vivir con Cristo te desea un feliz año nuevo!

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Queda prohibido

Martes 30 Diciembre, 2008

Me parece una linda forma de terminar el año y encarar el próximo… de hacer balance en este tiempo de aprender de nuestros errores…

Queda prohibido

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber que hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme solo alguna vez.

Queda prohibido no sonreir a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis deudas y mi mal humor,
invertame cosas que nunca ocurrieron,
recordarte solo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
Llamarles solo cuando les necesito,
no ver que tambien nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mi mismo,
no creer en Dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar tus ojos, tu risa, tus besos,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
y no comprender que lo la vida nos da,
tambien nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero

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Por Cristo, somos hijos de Dios

Domingo 28 Diciembre, 2008

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-6.11-12.
Extraído de la Biblia El libro del Pueblo de Dios

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Dios me contestó

Viernes 26 Diciembre, 2008

“Querido niño Jesús: Te agradezco por haberme envidado un hermanito; pero yo te había pedido una bicicleta. Tu amigo, Fabricio.”

Así escribió al niño Jesús un chico, Fabricio, en los días antes de Navidad. Tenía un solo gran deseo: poseer la bicicleta último modelo que había admirado en una tienda de la ciudad. Pero la mamá de Fabricio tenía tantas cuentas que pagar, que no podía comprar una bicicleta para su hijo. Fabricio conocía las dificultades de su mamá y así decidió pedir la bicicleta al niño Jesús. Siempre que terminaba sus oraciones añadía: “Y no te olvides de la bicicleta”.

Llegó la Navidad y Fabricio no recibió la bicicleta. Cuando de noche se pusieron a rezar, el niño se arrodilló como siempre al lado de su cama para las oraciones junto a su mamá.

“Fabricio -le dijo la mamá- espero que no estés rabioso con el niño Jesús porque no respondió a tu pedido”.

Fabricio miró a su mamá y le dijo: “Oh no, mamá. Yo no estoy enojado con Jesús. Él contestó a mis oraciones… me dijo no.”

Extraído de: Martínez, Ana María (comp). Valores en un minuto. Buenos Aires. Paulinas. 2006

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Reflexión en vísperas de la Navidad

Martes 23 Diciembre, 2008

Yo quería un Dios que cambiara al mundo
y encontré a un niño acostado en un lecho forrado de heno.

Yo quería un Dios que terminara con la injusticia
y encontré a una criatura que nació en un establo porque en los hoteles de aquel tiempo no habia lugar para ella.

Yo queria un Dios fuerte y todopoderoso
y María me mostró a un niño envuelto en fajas.

Yo quería un Dios que les dijera a los dueños del mundo cosas chocantes
y encontré a un niño que no hablaba ni era conocido.

Yo quería un Dios que eliminara los sufrimientos de la humanidad
y vi a una criatura que tuvo que nacer de ese modo, huir de ese modo y crecer de ese modo.

Yo quería un Dios adulto
y todos los años nacía una criatura a la que todos besaban con el alma y a la que después olvidaban durante el año.

Yo quería un Dios que no castigara ni se vengara de los débiles
y encontré a un Padre que no castiga y no se venga, pero tampoco pasa en silencio.

Yo quería un Dios que ayudara a los buenos a vencer contra los injustos
y encontré a un Padre que ayuda, pero que no acepta ser escudero mayor.

Yo quería un Dios que odiara a la injusticia y a la crueldad
y encontré a un Dios que odia a todo eso, pero no acepta el papel de verdugo o de caballero andante.

Yo quería un Dios que cupiera dentro de mi lógica
y encontré a un amigo que respeta mis premisas, pero se reserva el derecho de concluir como a Él le parece mejor, pues las otras partes y premisas están con Él.

Yo quería un Dios que no permitiera la enfermedad
y encontré a un médico que se dispone a cuidad al enfermo.

Yo quería un Dios que me librara de lo imprevisto
y descubrí un Dios que sabe lo que es la libertad humana.

Yo quería un Dios que perdonara siempre, siempre, siempre
y encontré a un Padre que perdona, siempre, siempre, siempre, pero que no por eso admite la rutina del olvido.

Yo quería un Dios solución
y encontré a un Dios apoyo.

Yo quería un Dios útil
y encontré a un Dios atento.

Yo quería un Dios moralista
y encontré a un Dios educador.

Yo quería un Dios humanitario
y encontré a un Dios humanizado.

Yo quería un Dios mercenario
y encontré a un Dios pastor.

Yo quería un Dios paternalista
y encontré a un Dios paternal.

Mi Dios nunca se amoldó a mis conceptos, pero de una cosa estoy seguro:
Él nunca hizo poco caso de mí o de mis conceptos equivocados, porque detrás de cada idea que yo me hacía de Él, equivocada o correcta, había un ansia infinita de conocerlo y amar lo que Él ama.

Bendito sea Dios que no permitió que yo lo convirtiera en mi ídolo.

Bendito sea Dios porque hoy, aunque no lo conozco muy bien, de una cosa estoy seguro:
Yo soy mucho más criatura suya de lo que Él es mi Dios,
y el es mucho más Dios de lo que yo soy persona.

Padre Zezinho

Gracias, Juan José C. por este regalo.

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Dios nos llama

Sábado 20 Diciembre, 2008

«Mi yugo es llevadero»

Dios lleva en sí mismo una gran humildad. Puede abajarse hacia gente como nosotros y hacerse dependiente de nosotros por actos tan simples como vivir, crecer, dar fruto. Hubiera podido hacerlo totalmente sin nosotros. Y sin embargo se abajó hasta nosotros, ha llevado a cada uno de nosotros hasta aquí, para llamarnos a vivir todos juntos y formar esta comunidad. Si hubierais rechazado la llamada, él no lo hubiera podido hacer. En efecto, la hubiéramos podido rechazar; cada uno hubiera podido decir no. Dios hubiera esperado pacientemente a que alguno dijera que sí.

Esto me lo hace comprender Jesús cuando dice: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón». Ha querido que nos convenzamos que nuestra llamada es verdaderamente un don del mismo Dios.

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997),
fundadora de las Hermanas misioneras de la Caridad

Jesús, Aquel que se invoca

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¿Quién era Juan el Bautista?

Jueves 18 Diciembre, 2008

«Juan era la lámpara que arde e ilumina» (Jn 5,35)

Cuando la justicia soberana dijo a Noé: «Tú eres el único justo que he encontrado» (Gn 7,1) fue un gran elogio de su justicia. Es signo de un mérito muy grande cuando Dios asegura a Abrahán que es por él que se cumplirán las promesas… ¡Qué gloria para Moisés, cuando Dios arde de celo para defenderle y confundir a sus enemigos! (cfr Num. 12,6s)… Y ¿qué decir de David en quien el Señor se felicita por haber encontrado en él a «un hombre según su corazón»? (1Sam 13,14).

Y sin embargo, por muy grande que haya sido la grandeza de estos hombres, ni entre ellos ni entre los demás «nacidos de mujer», «no ha habido ninguno mayor que Juan el Bautista», según el testimonio del Hijo de la Virgen. Es cierto que no todas las estrellas tienen el mismo brillo (1C 15,41), y en el coro de los santos astros que han iluminado la noche de este mundo antes que amaneciera el verdadero Sol, algunos han brillado con un resplandor admirable. Sin embargo ninguno de ellos no ha sido mayor ni más brillante que esta estrella de la mañana, esta lámpara ardiente y luminosa preparada por Dios para su Cristo (cfr Sl 131,17). Primera luz matutina, estrella de la aurora, precursor del Sol, anuncia a los mortales la inminencia del día y grita a los que duermen «en tinieblas y en sombras de muerte» (Lc 1,79): «Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca» (Mt 3,2). Es como si dijera: «La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz» (Rm 13,12). «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz» (Ef 5,14).

Beato Guerrico de Igny (hacia 1080-1157), abad cisterciense
3er sermón para la Natividad de san Juan Bautista, 1-2; PL 185, 169

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Señor, somos tu vid

Martes 16 Diciembre, 2008

Escucha, Pastor de Israel,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que tienes el trono sobre los querubines,
resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés;
reafirma tu poder y ven a salvarnos.

Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid,
la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,
al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.

Salmo 80 (79), 2-3.15-16.18-19.

Extraído de la Biblia el Libro del Pueblo de Dios.

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Dame de beber

Domingo 14 Diciembre, 2008

Las palabras de Jesús “Tengo sed” (Jn 19,28), que están escritas en la pared de todas nuestras capillas, no son pasadas, sino vivas, aquí y ahora; están dichas para vosotras. ¿Lo creéis? Si sí, escucharéis y sentiréis su presencia. Dejad que sea tan íntimo a vosotras como lo es en mi; será el gozo más grande que me podréis ofrecer. Yo procuraré ayudaros a entenderlo, pero es el mismo Jesús el único que os puede decir: “¡Tengo sed!”. Escuchad vuestro nombre propio. Y no tan sólo una vez. Cada día. Si lo escucháis con el corazón, oiréis y comprenderéis.

¿Por qué dice Jesús: “Tengo sed”? ¿Cuál es el sentido de estas palabras? Es muy difícil explicarlo con palabras… Sin embargo, si debéis acordaros de una sola cosa de esta carta, que sea esta: “Tengo sed”. Es una palabra mucho más profunda que si Jesús os hubiera dicho simplemente “Os amo”. Mientras no sepáis, y de manera muy íntima, que Jesús tiene sed de vosotras, os será imposible saber qué es lo que Él quiere ser para vosotras; ni tampoco qué es lo que quiere que seáis para Él. El corazón y el alma de las Misioneras de la Caridad consiste solamente en esto: la sed del corazón de Jesús escondida en los pobres. Es la única fuente de todo esto que constituye nuestra vida. Eso os da a conocer, al mismo tiempo, el fin… y el espíritu de nuestra Congregación. Saciar la sed de Jesús viviente entre nosotras es nuestra única razón de ser y nuestro único objetivo. ¿Podemos decir lo mismo de nosotras mismas, es a saber, que esta es nuestra única razón de vivir?.

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad – Carta a toda su comunidad, llamada “Testamento espiritual”

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Paz

Viernes 12 Diciembre, 2008

En su forma más pura,
la paz es silencio interno lleno del poder de la verdad.
La paz es la principal característica de una “sociedad civilizada”
y el carácter de esta sociedad puede verse
a través de la conciencia colectiva de sus miembros.

El reto que se le plantea a la paz se presenta normalmente con la pregunta: “¿Son los seres humanos por naturaleza violentos o no violentos?” Si la respuesta es que son violentos, entonces el concepto de paz deja de tener sentido. La paz se ha convertido en algo tan utópico que la gente ha comenzado a cuestionar su existencia. La paz de la mente se ha convertido en un cliché popular, pero, ¿qué significa?

¿Qué es la paz?

La paz es energía, una energía cualitativa que emana constantemente de la única Fuente eterna. Es una fuerza pura que penetra en el caparazón del caos y por su propia naturaleza, automáticamente pone a las personas y las cosas en un orden equilibrado. El propio ser contiene un depósito de recursos vitales, uno de los cuales es la paz. Reconocer que la cualidad original del alma humana es la paz , significa dejar de buscarla en el exterior. Mediante la conexión con la única Fuente eterna e ilimitada de paz, nuestros propios recursos desbordan con fortaleza silenciosa. La paz, en su forma más pura, es silencio interno lleno del poder de la verdad.

La paz está compuesta de pensamientos puros, sentimientos puros y buenos deseos. Cuando las energías del pensamiento, de la palabra y de la acción están en equilibrio, estables y libres de violencia, la persona está en paz consigo misma, con sus relaciones y con el mundo. Ejercitar el poder de la paz abarca el principio fundamental de la espiritualidad: mirar hacia adentro para después mirar hacia fuera con valor, determinación y propósito. El primer paso en este proceso requiere un examen cuidadoso de los propios pensamientos, sentimientos y motivaciones. Al abrir la ventana del ser interno, las personas pueden clarificar y determinar las actitudes y patrones de conducta que son destructivos y que causan caos e intranquilidad .

Cómo comienza la falta de paz

En un momento dado, las personas dicen que desean tener paz en la mente y al momento siguiente dicen cosas hirientes. Los chismes inútiles esparcen la intranquilidad, al igual que lo hace la ira. La falta de paz comienza con unos pocos pensamientos de ira, contundentes, que después se expresan en palabras, y en algunos casos se intensifican hasta alcanzar proporciones incontrolables de violencia.

La gente dice que quiere paz en el mundo, pero ¿qué clase de paz desea? La gente pide la paz, pero ¿quién es responsable de la paz? ¿Puede ser un instrumento para la paz aquel que permanece intranquilo? La autenticidad de la acción depende de la autenticidad de la persona. Actualmente, los políticos se dedican a establecer, promover y resguardar la paz. Se invierte una tremenda cantidad de recursos humanos e investigaciones para restablecer la paz en el mundo. Incluso se otorgan premios a los que hacen una labor por la paz. Se ha enfatizado el valor de la paz precisamente por la gran falta de paz que existe, la cual se ha infiltrado en nuestra vida con mayor profundidad de lo que nos atrevemos a admitir.

En su forma más conocida, la falta de paz puede sentirse como estrés y presión debido a las responsabilidades familiares, laborales, sociales y a otras obligaciones. En su condición más grave, la intranquilidad se manifiesta en colapsos, nervios , adicciones, abusos, crímenes, desequilibrios emocionales y otros problemas psicosomáticos. Aunque la ciencia médica ha ayudado a aliviar los síntomas del estrés y la psicología ha contribuido al entendimiento de la psique, sigue existiendo una búsqueda genuina de una espiritualidad funcional y capacitadora que pueda producir en el individuo un estado mental de calma y relajación. Las cualidades internas y el poder del pensamiento de los seres humanos se reconocen rápidamente como herramientas para tratar con el mundo y con sus crecientes demandas. En el proceso de curación, se examina la salud desde una perspectiva integral, asociando ambas energías: la física y la espiritual. Aunque se goce de salud física, los recursos espirituales se aprovechan con el fin de mejorar las habilidades personales y las relaciones interpersonales.

La promesa de paz

La promesa de paz ofrece esperanza, pero como el mercurio, a veces parece resbaladiza y evasiva. Estamos en una encrucijada de la civilización humana. Por un lado, las cosas se están desintegrando con rapidez. Esto se manifiesta a través de las guerras, las contiendas, los disturbios, las limpiezas étnicas, etc. Sin embargo, por otro lado, una integración casi invisible que implica alternativas y nuevas posibilidades está uniendo las piezas. Restablecer la paz en el ámbito social, económico, político y otros aspectos de la sociedad supondrá contemplarla desde dos niveles: el externo y el interno. La educación para la paz, la resolución de conflictos y todas las iniciativas de paz deben tener en cuenta la conexión fundamental entre los individuos y la paz mundial. Los programas y proyectos deben destacar la paz individual, ofreciendo medios proactivos y prácticos para la consecución de la paz, comenzando por el primer paso: conocerse a uno mismo.

La paz es el cimiento, la base fundamental sobre la que se erige una sociedad sana y funcional. La paz es la principal característica más destacada de una “sociedad civilizada,” y el carácter de esta sociedad puede verse a través de la conciencia colectiva de sus miembros. Una civilización puede ser el paraíso o el infierno dependiendo de la conciencia de sus miembros. La conciencia crea la cultura – sus normas, valores, y sistemas – y la conciencia puede transformar la cultura.

Finalmente, cuando todas las mentes estén orientadas y estabilizadas en la única Fuente de paz eterna y sincronizadas en todo el mundo, el eco de la paz emitida desde el silencio repetirá, “¡SE DECLARA LA PAZ MUNDIAL!”