
El Espíritu Santo
Miércoles 27 Mayo, 2009San Pablo ofrece su enseñanza sobre el Espíritu Santo desde la perspectiva de la fuerza divina que resucitó a Jesús cuando lo sacó de entre los muertos e inauguró la nueva creación en la humanidad glorificada del Señor. Es el Espíritu en el que se sumergen los creyentes para ser una nueva creación y formar un solo cuerpo en Cristo. El Espíritu Santo santifica a todos los hombres que se unen en Cristo y los hace participar de la condición de hijos de Dios. El Espíritu realiza la nueva alianza anunciada por los profetas, escrita sobre el corazón. Como norma de conducta que desde el interior del corazón conduce y capacita para que los cristianos puedan actuar libremente según la voluntad de Dios, el Espíritu es la nueva ley de la libertad. El espíritu distribuye dones y carismas entre todos los miembros del cuerpo de Cristo, para que la comunidad cristiana actúe y se perfeccione. El Espíritu que resucitó a Jesús y que es el mismo que está en los creyentes, es el que se presenta como una garantía de la futura resurrección corporal para quienes se dejan vivificar por él.
En la corriente de la tradición paulina se destaca la Carta a los Efesios como el documento que proclama la igualdad de todos los cristianos, tanto los venidos del judaísmo como los llegados del paganismo. Ante los conflictos que surgirían por los que pretendían que los pertenecientes al antiguo tronco de Israeol ocuparan un lugar de privilegio, dejando un segundo lugar a los paganos conversos, la CArta a los Efesios muestra que el antiguo sello de la circuncisión ha sido reemplazado por el sello del Espíritu, que ha hecho entrar a todos los hombres en el pueblo de dios, dando a todos los mismos derechos y privilegios.
Extraído de Rivas, Luis H. El Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras. Bs As, Paulinas, 1998
