
Mi vocación es el amor
Lunes 26 Octubre, 2009Tengo la vocación de apóstol. Desearía anunciar al mismo tiempo el Evangelio en las cinco partes del mundo, y hasta en las islas más remotas.
La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no le faltaría el más necesario, el más noble de todos. Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que este corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendí que solo el amor era el que ponía en movimiento a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegara a apagarse, los apóstoles no anunciarían ya el Evangelio, los mártires se negarían a derramar su sangre…
Comprendí que el amor encerraba todas las vocaciones, que el Amor lo era todo, que el Amor abarcaba todos los tiempos y todos los lugares… en una palabra, que el Amor es eterno!
Entonces, en el exceso de mi alegría delirante, exclamé: “Oh, Jesús, Amor mío! Por fin he hallado mi vocación: mi vocación es el amor!”
Santa Teresa de Lisieux
