El que tenga oídos para oír, que oiga

Si la semilla se seca no es a causa del calor. Jesús no dijo que se secó a causa del calor, sino porque «no tiene raíz». Si la palabra es ahogada no es por las zarzas sino por culpa de los que han dejado que crezca libremente. Con la voluntad tú puedes evitar que crezcan y hacer de la riqueza un uso conveniente. Por eso el Salvador no habla del «mundo» sino de los «afanes», no de la «riqueza» sino de la «seducción de las riquezas». No acusemos pues a las cosas en sí mismas, sino de la corrupción de nuestra conciencia…

Tú mismo ves que la causa de todo no es el sembrador, ni la semilla, sino la tierra que la recibe, es decir, las disposiciones de nuestro corazón. También ahí la bondad de Dios para con el hombre es inmensa puesto que, en lugar de exigir una misma medida de virtud, acoge a los primeros, no rechaza a los segundos y da un lugar a los terceros…

Es preciso, pues, primero escuchar con atención la Palabra, después guardarla fielmente en la memoria, después ser valiente, después despreciar las riquezas y liberarse del amor a todos los bienes del mundo. Si Jesús pide en primer lugar y antes que todas las demás condiciones poner toda la atención en la Palabra, es que ésta es la condición necesaria. «¿Cómo creerán si antes no la han oído?» (Rm, 10,14). También nosotros, si no estamos atentos a lo que se nos dice, no sabremos cuales son los deberes que debemos cumplir. Tan sólo después llegan la valentía y el desprecio de los bienes del mundo. Si queremos sacar provecho de estas lecciones, seamos fuertes de todas maneras. Estemos atentos a la Palabra, hagamos que nuestras raíces crezcan en profundidad y desembaracémonos de todas las preocupaciones mundanas.

San Juan Crisóstomo (hacia 345-407), presbítero en Antioquia, después obispo en Constantinopla, doctor de la Iglesia
Sermones sobre san Mateo, n° 44; PG 57, 467

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4 respuestas a El que tenga oídos para oír, que oiga

  1. carlos armando navarrete loor dijo:

    hola quiero predicar la palabra de dios y me da temor que hago para dejar el temor

    • Ignacio dijo:

      Querido amigo, podemos decirte que el temor es lógico al comenzar, pero que con oración todo se va construyendo.
      Los hombres somos seres imperfectos, pero podemos hacer el esfuerzo para construir actitudes, hábitos, y Dios nos acompaña y nos da las fuerzas necesarias para hacerlo si se lo pedimos con fe, asiduamente, en oración.
      Tal vez no nos de las cosas de un día para otro como esperaríamos que sucediesen, es cuestión de construir de a poco, de avanzar de a poco pero a pie firme. Si lo hacemos con fe verdadera, llegaremos a mover montañas como dice el Evangelio.
      Respecto a predicar, puedes poner tu parte, puedes orar y hacerte fuerte en la prédica, pero también está la otra cara, la persona que recibe (o no) el mensaje. No tiene que desalentarte, y sobre todo, no tienes que sentirte agredido por la persona. Ya lo dijo Jesús, muchos se rien, se enojan, se burlan, no lo toman en serio. Tu lo intentaste, ora por esa persona y deja que Dios haga el resto. Tu labor de sembrador la hiciste; tal vez más adelante tengas otra oportunidad con esa persona y todo sea distinto.
      Desde aquí oramos por tí, te alentamos a seguir adelante, Cristo necesita sembradores, pescadores, qué bueno que estés dispuesto a sumarte!!
      Un saludo muy grande, mucha fuerza!! Dios está contigo, no lo olvides nunca!!

  2. Luis Rivelinho dijo:

    Carlitos tienes que ser esa tierra donde cayó la semilla y dió sus frutos…no la orilla del camino, ni las piedras, peor las espinas….Bendiciones hermano…yo he tenido ese mismo dilema…pero con mucha FE en Dios…llegarás a dominar tu miedo…es natural tu sentimiento…no te dejes llevar por la tentación…empieza con tus hermanos en casa, luego con tus mejores amigos…pero no insistas…llegará el momento que te pedirán mas explicaciones hacerca de la palabra……y hay¡….tu mismo eres…Dios pondrá palabras en tu mente y tu boca será el instrumento para transmitir su mensaje….Amen…

  3. parece que oír va mas allá de oír con el oído natural. pues Jesús dijo: Porque el corazón de este pueblo se ha engrasado Y con los oídos oyen pesadamente Y han cerrado sus ojos para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos Y con el corazón entiendan Y se conviertan Y yo
    los sane

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