Es necesario dar una respuesta profunda a esta pregunta, para que quede clara la relación entre el ayuno y la conversión, esto es, la transformación espiritual que acerca a Dios.
El abstenerse de la comida y la bebida tiene como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como “actitud consumística”.
Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las características de la civilización y en particular de la civilización occidental. El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. La civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al ser humano en orden a desarrollar las actividades crepitas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, la excitación que se deriva de ellos, al placer momentáneo, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.
El hombre de hoy debe ayunar, es decir, abstenerse de muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos: ayunar significa abstenerse de algo. El hombre es él mismo sólo cundo logra decirse a sí mismo: “no”. No es la renuncia por la renuncia; sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores superiores, para el dominio de sí mismo.
Juan Pablo II
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Otras lecturas sobre el ayuno:
El ayuno que Dios quiere
El ayuno agradable a Dios

es contemporaneo lo que mencionas dl consumismo, pero una razon fuerte para el ayuno es el hacer sufrir la carne para que asi crezca un poco el espiritu. hay muchos motivos para ayunar.
este es criterio mio, y puedo concluir que el ayuno es humillacion hacia Dios para que el nos de fortaleza y sea el el que nos ayude y nos guie y crecer.