- El hombre quiere la felicidad y la felicidad es la posesión de Dios.
- Cristo me pide vivir con alegría al saber que estoy en sus manos.
- La vida está aquí: en Cristo. La alegría está aquí: en Él y con Él. Cristo es la fuente de nuestra alegría, en la medida que vivamos en Él viviremos felices.
- Feliz él si descubre sus posibilidades de dar. Aprenderá por propia experiencia, que hay más alegría en dar que en recibir.
- No hay más que un camino de felicidad; servir a Dios, unirse a Él. Aquél más feliz es el que está más íntimamente unido a Dios.
- Mi felicidad no consiste en otra cosa que hacer la voluntad de Dios, con alegría o sin ella, sea cual fuere el juicio de los hombres. Si noto faltas esté cierto que junto con pedir perdón de ellas estoy perdonado. Que nada pues, me quite la habitual alegría.
Alberto Hurtado S.J
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